Efectos negativos de las dietas

A Thai man preapres food inside his shack in a...

Image by AFP/Getty Images via Daylife

1) Las dietas reducen el apetito sexual y el buen humor.

Una investigación realizada por un grupo de psicólogos británicos llegó a la conclusión de que las personas que se preocupan mucho de lo que comen parecen poco dinámicas y despiertan menos atracción sexual que las que comen de todo siempre que tienen hambre.

Según la psicóloga Jane Ussher, de la Universidad de Londres, que dirigió una investigación solicitada por el Consejo Británico de Fabricantes de Mantequilla, el hecho de que una persona se someta a una dieta, además de no tener garantías de que adelgazará, puede crearle sentimientos negativos.

Los psicólogos entrevistaron a 533 personas, hombres y mujeres, de edades comprendidas entre los 18 y los 65 años, con el objetivo de determinar la conexión entre la comida y el humor. De inmediato verificaron que las personas que comen sin restricciones y tranquilamente tienen más energía, están menos agobiados por sentimientos de culpabilidad y tienen una vida sexual más intensa y satisfactoria.

2) La desnutrición afecta a la capacidad mental y de longevidad.

En una investigación que se está realizando desde hace cuatro años, en la que se utilizan tres mil ratas, científicos de la Universidad Federal de Pernambuco alimentaron una parte de esas cobayas con la dieta básica de los habitantes pobres del nordeste de Brasil: frijoles, harina de mandioca, boniatos y un poco de charqui (carne secada al aire libre y con poca sal, en trozos pequeños). Las ratas que fueron alimentadas con esa escasa ración desarrollaron sus cabezas en exceso, mientras que sus cuerpos se quedaron pequeños, estaban delgadísimas, tenían la piel gruesa, una sexualidad retardada y una limitada capacidad de aprendizaje, y murieron antes de lo normal.

Para estudiar también el comportamiento de estas cobayas frente a los estímulos externos, los investigadores pusieron en diferentes jaulas a las ratas bien alimentadas y a las que sólo recibían la dieta básica del brasileño pobre. A los dos grupos de ratas se les aplicó en idénticas dosis descargas eléctricas de las que sólo podían escapar subiendo a un mástil que se había colocado en el centro de la jaula. Como una especie de aviso, los investigadores, antes de aplicarles la descarga eléctrica, ponían siempre la misma música. Después de la quinta sesión, como máximo, las ratas bien alimentadas corrían hacia el mástil y de ese modo la música dejaba de sonar. En cambio, las desnutridas se desesperaban, corriendo de un sitio a otro, y sólo después de diez sesiones de descarga eléctrica aprendían a escapar cuando oían la música.